Vivimos en un mundo enloquecido. El velo que lo cubría todo este tiempo se rasgó en 2026. Quizás algunos aún no lo ven ni lo entienden, inmersos en un momento de confusión personal. Pero quienes estamos despiertos vemos hoy tantas cosas y acciones insensatas que siempre estuvieron ahí, a nuestras espaldas, siempre presentes.
Nos horrorizó la sangrienta historia de las guerras, los nazis, los campos de concentración (y todo lo que hicieron y produjeron con seres humanos allí). Luego, se descubrieron verdades sobre la historia de imperios, reinos, figuras poderosas, inventos y la perversión y sed de poder que siempre existieron tras todo ello. Sociedades que albergan tanta oscuridad. Poderes que albergan tanta oscuridad. Y muchos desaparecieron en su búsqueda de la verdad o para descubrir algo más.
Hoy en día, saber y presenciar cómo se ahorca, maltrata, viola, persigue y difama a personas por sus creencias personales o su fe en Dios, por ser mujeres, animales o mascotas, o bebés, es tan común como la cantidad de videos cortos en redes sociales donde un animal, o quizás un ser humano indefenso, es maltratado o torturado en vivo. Y lo más espantoso y aterrador es que millones de personas lo ven y lo disfrutan, igual que cuando ven una violación y se ríen como si estuvieran viendo una película erótica sensual. Todo esto ha abierto esa puerta que todos llevamos dentro, la que nos separa de la oscuridad y nos lleva a la luz.
Hoy usamos maquillaje y medicamentos que se prueban en animales, o quizás también en humanos, que sufren dolor y cautiverio en una celda o jaula, para dar placer a millones de personas en todo el mundo. Es una locura saber que estamos usando algo que fue creado con dolor y muerte. Esto ya sucedió en el pasado, cuando se decía que se usaba a enfermos mentales para resonancias magnéticas cerebrales y pruebas electromagnéticas. Pero todo fue una gran mentira, porque la historia demostró que esos "locos" eran simplemente seres humanos que sufrían de depresión y ansiedad. Hoy en día, hay muchos, y lo que ahora se llama atención de salud mental, con la diferencia de que ya no se les somete a esas pruebas perversas.
No podemos dejar de mencionar, con respecto a la carne, el acto salvaje de matar, descuartizar y someter a los animales a un dolor inmenso, donde mueren gota a gota, desangrándose. Y esta carne llega a nuestra mesa, donde disfrutamos de ese dolor y salvajismo tal como se infligió.
Nos invitan a fiestas llenas de colores y brillos, grupos e imágenes donde la perversión no conoce límites, donde los curiosos caen en la trampa, donde descubrir nuevas e ilimitadas sensaciones solo los sumerge en un sueño profundo e infernal. Se burlan de los débiles e ignorantes y los empujan por este camino, tal como sucedió en Sodoma y Gomorra; todos sabemos cómo terminó.
Los espacios verdes, los animales, las mascotas, las flores y todo lo que nos da alegría están siendo destruidos ante nuestros ojos. Lo más triste es que la naturaleza forma parte de nuestra alma.
Siempre nos han presionado para estudiar y obtener títulos avanzados en universidades y institutos donde cuesta mucho, para poder trabajar en empresas no nuestras, se nos empuja comprar los productos que la publicidad del sistema nos impone, y hemos vivido como hipnotizados durante mucho tiempo, entregando nuestras vidas al sistema. Hoy, muchos se han liberado de estas cadenas, y se han convertido en emprendedores de su propia idea, distanciándose y viviendo sus vidas con tranquilidad, al margen de todo esto.
Mi publicación no pretende señalar a nadie; es solo una mirada a la cruda realidad que vemos hoy. Están salpicando con tanta realidad e información, como si fueran palomitas de maíz, que es imparable.
La decisión siempre es tuya, es decir tu responsabilidad. Cuídate, protégete, y quédate donde seas feliz, sin presionarte a ti mismo ni a los demás, y no los extermines por no seguirte.


































