La pobreza del alma.
La pobreza no se trata solo de falta de dinero u oportunidades económicas, también es pobreza la falta de sentimientos en el alma.
Hoy en día, es muy fácil ver en cada rincón del mundo cómo el maltrato físico y psicológico a niños, ancianos, mascotas y animales, se ha normalizado hasta tal punto que vemos, sentimos, aceptamos, y permanecemos indiferentes, al dolor silencioso de los animales e niños, a los débiles lamentos de los ancianos.
El egoísmo, egocentrismo, frialdad, resentimiento, sed de venganza, y malicia, han oscurecido el alma de muchos, volviéndola gris y dura.
Incluso entre familiares y vecinos, existe una competencia constante por ver quién tiene más o mejor, burlándose de quienes tienen poco o nada.
Vemos selfies en las redes sociales: quién muestra más, quién deslumbra más con falsedad, quién eclipsa más al otro. Es una lucha constante de demostrar quién tiene más, y por ridiculizar a quienes no tienen nada o muy poco.
Se burlan y desprecian con odio y rencor a quienes no pueden pagar el alquiler, la comida, la ropa de las boutiques, las salidas y las vacaciones, un coche nuevo, dinero en el banco, etc.
Se burlan y desprecian con odio y resentimiento, a quienes comparten un poco de su escasa comida con animales necesitados, o con sus mascotas.
Hacen alarde de sus suntuosos banquetes, fiestas extravagantes, comidas de primera clase, restaurantes de lujo y viajes costosos. Exhiben su poder y fortaleza porque albergan ego y vanidad, en sus corazones.
Les horrorizan los árboles y las plantas en su sociedad; se ríen cuando talan un árbol porque dicen que "atrae pájaros y hacen demasiado ruido"; empiezan a odiar la naturaleza y a amar el cemento gris; no quieren más espacios verdes porque albergan animales y plantas, sino que desean más espacios fríos y grises de cemento.
¡Y sus almas son como cemento frío!
Viven esclavizados, deseando ganar más y cada vez más dinero para alimentar su ego y vanidad.
Aceptan cualquier trabajo con un sueldo alto, solo para mantener sus hábitos de gasto, y demostrar su vanidad. No les importa ser pisoteados por su jefe o el sistema; solo piensan ciegamente en obtener esa cantidad de dinero, para seguir exhibiendo su vanidad ante los demás.
Lo aceptan todo en silencio, reprimen sus opiniones, deben hablar como todos los demás como ellos, deben vestirse y comportarse como todos los demás, donde todos ellos son sometidos al sistema.
Al principio éramos muy pocos, pero ahora somos más, pues decidimos romper con el sistema y elegir una vida libre de la presión del ego, la vanidad de la sociedad, y la malicia ajena. Vivimos al margen de los problemas y las ansiedades de los demás, optando por la armonía y el bienestar. Vivimos sin excesos, sonriendo porque no estamos atados al sistema y al ego.
No somos millonarios ni poderosos, ni nos pasamos el día haciéndonos selfies. Protegemos nuestra privacidad, ese humilde pedacito de paraíso donde habitamos. Compartimos la comida con los animales, protegemos la naturaleza, y nos aseguramos de que nuestras almas no pierdan su propia luz entre nosotros. ✨✨✨🙏🏻🐾





















